Los primeros días de marzo serán especiales para la carrera espacial que la NASA encaró con el deseo de volver a llevar a los seres humanos a la Luna. La ventana interestelar se abrirá el día 6 del tercer mes del año. Artemis II será la continuación de la primera misión que orbitó la Luna, pero sin tripulación.

La misión acercará al aterrizaje lunar. Lo que más se buscará es validar sistemas, verificar que la nave Orión y el cohete Space Launch System funcionen correctamente con tripulación en el espacio profundo. Y para ello gran parte del equipamiento fue construído y diseñado por argentinos. La relevancia es suprema porque la información que se recopilará es inédita, y finalmente, será clave el aporte porque cuando se lance Artemis III, la meta es el alunizaje.

En celeste y blanco

Los cuatro astronautas que viajarán a bordo de la nave Orion, no aterrizarán, pero llegarán más lejos de lo que cualquier humano ha estado en décadas. Esa tripulación tendrá a cargo tecnología de bandera argentina. Sucede que en 2023 la NASA invitó formalmente a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) para que entregara el satélite “Atenea”. Como el periodo de entrega finalizaría a mediados de 2024, consideraron que los tiempos impuestos por la agencia estadounidense eran muy acotados, por lo que la CONAE convocó a organizaciones que ya contaran con infraestructura y proyectos existentes.

Por ello es que la participación de instituciones argentinas se amplió. La UNSAM, la UBA y la Universidad de La Plata pusieron su sello en “Atenea” generando una participación directa técnica en una fase crucial para que el hombre vuelva a la Luna. 

“Atenea” es un CubeSat (un satélite pequeño, de unos 30x20x20 centímetros) diseñado y construido íntegramente en Argentina. La empresa estatal VENG, con aportes de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR) y la CNEA trabajaron en conjunto.

Es un nanosatélite (la unidad de medida que emplea es la milmillonésima) con un peso aproximado de 12 kilos y dimensiones similares a las de un microondas. El satélite argentino viajará alojado en un espacio en el adaptador de etapa de la nave Orión, destinado a pequeños satélites de países firmantes de los acuerdos Artemis. Compartirá con dispositivos de Alemania, Arabia Saudita y Corea del Sur.

Entre sus objetivos está medir la radiación en el espacio profundo, fundamental para la seguridad de los astronautas, probar cómo funcionan componentes electrónicos argentinos bajo condiciones extremas, validar enlaces de comunicación de largo alcance y captar señales GPS en órbitas muy alejadas de la Tierra.

Argentina fue uno de los primeros países de la región en firmar acuerdos Artemis y “sentarse a la mesa” con lo que ello significa: acceso a los datos que se obtengan de las misiones lunares, la posibilidad de que empresas privadas argentinas o institutos de investigación provean servicios o tecnología para la futura base lunar o la estación espacial Gateway. 

Es la primera vez que tecnología argentina llegará tan lejos (a más de 70.000 kilómetros de la Tierra. El hecho de que la NASA haya aceptado a “Atenea” como carga secundaria en una misión tripulada es muestra de confianza, ya que los estándares de seguridad para misiones con humanos son los más exigentes del mundo.

Con este contexto, un pedacito de la ingeniería argentina estará volando muy cerca de la Luna comandada por Reid Wiseman, Victor Glover (primer hombre hombre de raza negra en una misión lunar), Christina Koch (primera mujer) y Jeremy Hansen (primer canadiense). La tripulación de la misión Artemis II es igual de histórica a nivel general como lo es para Argentina por la composición de su tripulación que por primera vez la forman personas de distintas nacionalidades.

Precisamente, la gran diferencia entre las misiones Apolo de los años 60 y el programa Artemis moderno es que no hay un solo país en la estructura. El hecho de que países como Argentina, México o España tengan tecnología propia a bordo de la Orion demuestra que el espacio ya no es solo de las "superpotencias".

REPRESENTANTES. Parte del grupo argentino que tiene intervención en la construcción de un nanosatélite.